El
libro titulado “Las amibas, enemigos invisibles” de Adolfo Martínez Palomo,
publicado en México en el año de 1987, el autor hace referencia a las amibas,
las cuales son pequeños microorganismos que producen ciertas enfermedades en el
ser humano dependiendo de su especie y las cuales se atribuyen principalmente a
lugares de pobreza.
La
amibiasis es una infección humana que se provoca por el protozoario Entamoeba
histolytica y cuyos estragos se han visto reflejados desde hace varios siglos
en México sobre todo en los habitantes de la capital, provocando distintos
padecimientos como el absceso hepático.
Durante
mucho tiempo se tuvo la idea de que esta enfermedad era propia de los países cálidos,
sin embargo cerca de 1873 fue descubierto un paciente con este padecimiento por
el entonces profesor asistente de clínica médica llamado Fedor Aleksandrovich
Lesh. Este desarrollo una investigación de varios años y logro definir las
características de dicho parasito.
Al
principio se creía que solo existía un solo tipo de amibas, pero tras la
investigación de distintos científicos y médicos se llego a la conclusión de
que había dos especies diferentes: la Entamoeba coli y la Entamoeba
histolytica. Dicho descubrimiento fue realizado por los médicos alemanes Quincke y Roos. Despues de
seguir siendo investigadas la amibas se experimento con ellas y se dedujo que
solo la Entamoeba histolytica podía provocar disentería mientras que la Entamoeba
coli solo era un parasito inofensivo.
Sin
embargo el protozoologo Clifford Dobell siguió estudiando estos parásitos en
militares ingleses durante la Primera Guerra Mundial, analizó cientos de
muestras de heces fecales obteniendo como resultado que solo existía un solo
tipo de amibas, la cual era la responsable de la disentería por ser un agente
patógeno. Pero en 1925 un gran parasitólogo francés llamado Emile Brumpt emitió
una hipótesis de la dualidad de estos microorganismos, recalco que la amiba de
distribución cosmopolita es un parasito no patógeno al que llamo Entamoeba
dispar, mientras que la encargada de provocar disentería y el absceso hepático
le dio el nombre de Entamoeba dysenteriae.
La
ciencia médica anglosajona hizo que las observaciones de Brumpt quedaran en el
olvido como resultado de la deficiencia de los investigadores norteamericanos
por su falta de conocimientos y por su carente formación profesional. En
Inglaterra, los investigadores Hoare y Neal pusieron en duda la concepción
anglosajona al recapacitar sobre los datos de Brumpt, y al verificar en el
laboratorio que alguna amibas no provocaban nada mientras que otras si lo
hacían al ser inoculadas dentro de ratas. En 1961 Hoare afirmo que existían dos
tipos de la amiba histolítica, después de esto comenzó una polémica entre
unicistas y dualistas.
El
protozoario Entamoeba histolytica es una de las más primitivas células
eucariontes, estas se diferencian de los procariontes por tener núcleo
organizado, genoma completo y superficie constituida por una sola membrana plasmática.
Las amibas no tienen cito esqueleto estructurado, no disponen tampoco de un
sistema membranal equivalente al complejo Gogi y al retículo endoplásmico, las
mitocondrias brillan por su ausencia en las amibas y estas carecen de un
sistema de lisosomas primarios y secundarios.
Estos
pequeños protozoarios son capaces de colonizar el intestino grueso de una buena
proporción de la población mundial. Pueden invadir la mucosa intestinal y
destruir todos los tejidos del cuerpo humano; el parasito invasor evade los
mecanismos moleculares y celulares de defensa y encuentra las condiciones
necesarias para su multiplicación. Los trofozoides tienen capacidad invasora,
pero no logran sobrevivir fuera del organismo humano, por lo que no tienen
capacidad de transmitir la enfermedad.
Dicha
información adquirida durante la última década nos permite tener una idea mas
precisa de la estructura, organización y funciones del parasito, para empezar a
comprender mejor la amibiasis. La Entamoeba histolytica vive, se alimenta y se
multiplica en el intestino grueso; cuando una persona ingiere alimentos o agua
contaminados con quistes, estos penetran al tubo digestivo y al llegar al colon
se liberan de la pared quística para adoptar la forma de trofozoítos.
La
movilidad de los componentes citoplásmicos de la amiba, su desplazamiento
rápido sobre el substrato, la explosiva formación de seudópodos y la voraz
capacidad de ingerir partículas y células de todo tipo constituyen los
atributos mas llamativos de las amibas patógenas al escudriñarlas bajo el
microscopio. Estos seres al ser vistos
detalladamente demuestran tener una simplicidad estructural al no contar
con microfilamentos y microtúbulos.
La
ingestión de células o de material particulado por las amibas se inicia con el
fenómeno de adhesión. Los trofozoítos se adhieren a casi todas las células en
cultivo y a la gran mayoría de los substratos naturales o inertes empleados. La
adhesión involucra mecanismos inespecíficos al adherirse a superficies inertes
y especificas en la adhesión de las amibas a las células del huésped.
En
un laboratorio clínico, la pruebe más contundente de la culpabilidad amibiana
es la presencia de amibas hematófagas en heces, es decir, amibas que han
ingerido glóbulos rojos del huésped a través del fenómeno de fagocitosis. Este
fenómeno debe de llevarse a cabo por concentración y ordenación de moléculas
contráctiles, entre ellas la actina.
Visto
al microscopio electrónico de transmisión, el citoplasma de las amibas aparece
como un conjunto de vacuolas dispuestas en una matriz granular. En las
obtenidas de casos con disentería, muchas de esas vacuolas contienen glóbulos
rojos; en las amibas provenientes de cultivos mixtos están llenas de almidón o fragmentos
de bacterias.
La
amibiasis es una enfermedad que padecen sobre todo los pobres, ese inusual
parasito es una célula interesante debido a su estructura, su metabolismo y su
funcionamiento. La capacidad de un microorganismo para producir enfermedad en
el ser humano depende de tres factores. Primero, el parasito debe propagarse de
un huésped a otro; segundo, debe tener la habilidad de invadir el organismo del
huésped y en tercero su capacidad de dañar los tejidos del organismo que
invade.
A
continuación se presentan los pasos del efecto lítico de la amiba cuando se
pone en contacto con células de un mamífero. En el primer paso se adhieren los
trofozoítos a las células blanco. A l cabo de pocos minutos, después del
contacto con las amibas, las células blanco empiezan a dar señales de
alteración; las micro vellosidades que recubren la porción externa de las
células epiteliales desaparecen o se engruesan y las zonas de contacto entre uniones
celulares pierden cohesión
El
daño a las células blanco continua progresivamente hasta llegar a producir
degeneración del núcleo y del citoplasma y perdida de la continuidad de la
membrana plasmática; las células se redondean, se despegan del substrato y
mueren. La fase final del efecto citopático es la degradación intracelular de
las células o del material extracelular ingerido, las voraces amibas destruyen
las células por una combinación de factores que incluyen la lisis por contacto,
la fagocitosis y la degradación intracelular; el resultado es la total
destrucción del cultivo.
Los
estragos que ha tenido la amibiasis en todo el mundo es que se ha vuelto un
importante problema médico y social en varios países como México y China. Las
formas potencialmente mortales de la amibiasis es el absceso hepático y la
colitis fulminante, produciendo entre 40 000 a 110 000 muertes al año por lo
que ocupa el tercer lugar en causas de muerte de la lista de las principales
enfermedades parasitarias después del paludismo y la esquistosomiasis.
Esta
enfermedad está íntimamente relacionada con el grado de sanidad y el nivel
socioeconómico de una población, más que con el clima. Las cifras reales de
morbilidad y mortalidad de la amibiasis invasora en las poblaciones de bajos
recursos deberían de ser prioridad para las autoridades de salud en países de
alta incidencia de amibiasis, de otra forma seguirán ignorando o minimizando el
problema.
Las
medidas para el control de la amibiasis deben incluir las dirigidas a la
prevención de la infección fecal-oral. La protección y esterilización del agua
para consumo humano es de gran importancia a fin de prevenir la amibiasis, ya
que los quistes pueden sobrevivir días o semanas en el agua. Otras medidas de
control para la amibiasis se relaciona con la higiene personal y la educación
para la salud; dichas medidas son de gran interés por su posible eficacia y por
ser menos costosas que otras que pueden también disminuir la morbilidad de las
diarreas, tales como la provisión de agua potable y las medidas sanitarias
generales.
Una
de las formas más comunes de transmisión de las amibas es en la comida rápida
que ingerimos en la calle, ya que los vendedores ambulantes son una fuente
potencial de infección. Otros medios utilizados por estos parásitos son las
moscas y las cucarachas, al transportar quistes mecánicamente.
Si
la amibiasis logra ser detectada a tiempo puede ser tratada mediante drogas
antiamibianas, ya que estas disminuyen considerablemente el riesgo de muerte;
aunque tienen un riesgo demasiado elevado de una reinfección, haciendo que el
tratamiento aplicado sea inútil. Durante estos últimos años se ha tratado de
desarrollar una vacuna eficaz pero por el momento se encuentra en una etapa
experimental.
En
la actualidad se encuentra con estrategias adecuadas para el control de la
amibiasis, esta enfermedad ´puede ser prevenida o controlada a través de
medidas especificas o no especificas. Las primeras deben aplicarse siempre que
sea posible como los estudios comunitarios y de control de condiciones locales
en relación a la amibiasis, tratamiento adecuado de la amibiasis invasora y la
vigilancia y control de situaciones que puedan favorecer la diseminación de la
amibiasis.
Creo
que esta obra es el resultado de un arduo trabajo de investigación tanto
bibliográfica como de campo, el autor Adolfo Martínez Palomo redacto de manera
muy clara todo lo referente a las amibas desde la historia de su estudio hasta
sus características físicas y bioquímicas, la forma en que se transportan y la
forma en la que actúan en un ser humano.
También
hizo un excelente trabajo respecto al título “LAS AMIBAS, ENEMIGOS INVISIBLES”
ya que suena atractivo para el lector y lo que lo hace más interesante es que
incluyo alguna ilustraciones sobre la información que quedo plasmada en este
gran libro, su vocabulario es preciso al utilizar terminología médica por lo
que creo que no es apto para todo el público sino para personas que ya tengan
algo de conocimiento en el tema.